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Notícies d'Esglèsia

VN Catalunya

Catalunya Religió (ES) - Dm, 19/01/2038 - 4:14am
Categories: Notícies d'Esglèsia

Climax

Pantalla 90 (CEE) - Dc, 17/10/2018 - 11:44am

Climax 

Público recomendado: Adulto

Cuando nos enfrentamos al cine de Gaspar Noé hay que tener en cuenta un dato: no existen temas tabúes. Su cine es puro, una experiencia que se vive a flor de piel aun siendo una vivencia que te la desgarre por completo la carne y se recree en ella. Con tan solo 5 películas en su carrera cinematográfica, su visión ha quedado plasmada en la cabeza de las millones de personas que “disfrutan” su cine. Empezó con Solo contra todos, una muy polémica obra sobre un ser violento, repulsivo y anárquico; le sigue Irreversible, tan bella y dura como violentísima y sutil, un brutal impacto directo a la mente, al estómago y al corazón; con Enter the Voidelevó su nivel a un plano superior, regalándonos una espiritual visión de la muerte y la reencarnación que, literalmente, nos da en toda la cara; Love, quizá su película más floja, ofrece una carnal visión del amor, el sufrimiento y el humanismo de un triángulo amoroso, todo en 3D. Y ahora Clímax, no tan violenta y explicita como las anteriores pero igual de desasosegante, angustiosa, fatídica y alucinógena; cine libertino, alejado de toda corrección y lejos de dar lecciones morales. Noé no es una persona amoral, ni su cine, no puede serlo; para alguien que no tiene tabúes no puede existir semejante concepción, porque hace lo que le da la gana, cuando le da gana y donde le da gana. El resultado es un viaje a los infiernos más demacrados que una mente pulcra pueda concebir; un terrible viaje lleno de alcohol, drogas, y desenfreno que a uno le hace pensar que ni el material perdido de la obra de Paul W. S. Anderson, Horizonte Final, alcanzaría semejante nivel de locura.  

La trama es simple: un grupo de baile se reúne en un edificio donde montan una fiesta. Alguien ha echado algún tipo de sustancia en el ponche y los efectos pronto se hacen notar. Hablar de guion no tiene sentido; incluso el propio Noé reconoce que le aburre leer y escribir guiones. A cambio se mueve por imágenes con una cámara que, literalmente, vuela por encima de los sugerentes e hipnóticos bailes del grupo, a medio camino entre la rave más animal y el baile de salón a ritmo de música electrónica. Y es que su uso de cámara nos sumerge de lleno en la vivencia: el espectador es otro partícipe del grupo, otra persona afectada por el ponche que no sabe qué hacer, a dónde ir y con quién. Cuando el hervidero estalla es cuando empieza el auténtico infierno, una prueba para el espectador y no apta para cardíacos, epilépticos y gente de estómago sensible: acciones donde toda racionalidad se ve desvinculada del ser humano, reduciéndolo a un animal que se mueve por instintito y por sus principios más básicos. Sobre todo prima uno: la autoprotección.

Noé nos propone un mal viaje, una experiencia cinematográfica que podría formar perfectamente parte de un díptico con Mandy: una vivencia sensorial que cada uno vive a su manera, donde la textura de cada imagen nos provoca, nos mueve a sentir repulsión, atracción, morbosidad, terror… O todas ellas juntas. Y eso esClimax: una obra que puede provocar desmayos, que nos empuja a llevar nuestros sentidos hacia el centro de la imagen. Es una ópera, una ópera bestial rodada en el espacio bajo el efecto de todo tipo de narcóticos solo posible de hacer por una persona: Gaspar Noé.

Para los fans del director argentino: no les decepcionará; encontrarán más de lo que promete y saldrán con una sensación de ojos enrojecidos y mareo que les durará un buen rato. Y para aquellos que no conozcan el peculiar cine de Gaspar Noé deben ir advertidos de que se trata de una obra del director deIrreversible, por tanto dura y llena de momento muy explícitos que pueden llegan a impactar al espectador poco dado a las experiencias fuertes.

 

Director: Gaspar Noé

Guion: Gaspar Noé

Reparto: Sofia Boutella, Romain Guillermic, Souheila Yacoub, Kiddy Smile, Claude Gajan Maull, Giselle Palmer.

Año: 2018

País: Francia

Categories: Notícies d'Esglèsia

Matar o Morir

Pantalla 90 (CEE) - Dc, 17/10/2018 - 11:29am

Matar o Morir 

Público recomendado: Adulto

¿Recuerdan las películas de la Cannon Group? ¿Aquellas películas de Jean-Claude Van Damme, Sylvester Stallone, Chuck Norris y Michael Dudikoff? Hubo una entre todas ellas que destacó por encima del resto por su impacto social y por sus buenos resultados en taquilla: Yo soy la justicia. Charles Bronson ha perdido a su mujer y a su hija y decide tomarse la justicia por su mano, cargándose a todo maleante que se le pone por delante y que la ley no se ha encargado de castigar. Su director, Michael Winner era básicamente un fascista enamorado de la violencia: brutal, crudo, directo al corazón de la polémica. Hasta a los primos Menahem Golan y Yoram Globus, propietarios de la Cannon, les aterraba su visión del ciudadano justiciero y del impune asesinato. El resultado de aquella obra fue el desencadenante de decenas de películas de argumento similar, posturas morales y éticas cuestionables y borbotones de violencia. Pierre Morel, el director que nos ocupa en estos momentos y director de Matar o Morirno es un desconocido en el género: suya es la efectiva y violenta obra Venganza, un vibrante thriller de acción espectacular. Sin embargo, a pesar de que la presente película sigue un esquema similar no es ni la mitad de impactante o estúpida para ser considerada una película de género: demasiado seria para disfrutar por su, en ocasiones, ridícula necesidad de emocionar; demasiado poco estúpida como para ser un culpable placer al estilo Crank. El resultado: una película en tierra de nadie.

La trama es la siguiente: una madre pierde a su marido y a su hija a manos de unos narcotraficantes. La justicia los deja escapar. A ella no le gusta la decisión y decide ponerse manos a la obra. Ciertamente, Matar o Morires un reboot de Sentencia de Muerte, la brutal y contundente obra de James Wan: mismo esquema, mismo planteamiento, mismo personaje y similar situación. En una era donde ya hemos visto John Wicko las brillantes coreografías de Iko Uwais (Redada Asesina), se espera mucho del cine de acción posmoderno y alejado de visiones más clásicas como las de Walter Hill (que para un seguidor sigue dando mil vueltas al cine acción actual). Matar o Moriropta por combinar ambos mundos y queda suspendida en un purgatorio donde sencillamente es indiferente todo lo que ocurre: las escenas de acción son perezosas y la adrenalina brilla por su ausencia. Y si encima le metemos esos famosos efectos de montaje que tanto le gustaban a Tony Scott (que en paz descanse) el resultado es una cinta confusa en tono y estilo. No tan fascista como para que resulte tan idiotamente divertida, ni tan seria como empatizar con la protagonista al estilo Un ciudadano ejemplar. Y es una pena, porque lo cierto es que Jennifer Garner sería una heroína de acción muy decente: como una mezcla entre Sarah Connor y la teniente O’Neil. La respuesta femenina a aquel condenado Kevin Bacon en la citada cinta de James Wan.

En resumen, entretiene a medias y se salva por su contundente protagonista (¿ese extrañísimo guiño al grafiti de Luz de Machete?). La dirección sin más, tan insípida como en su anterior obra (Caza al asesino) y su trama tan mal aprovechada como clichera. Aun así contiene escenas que pueden ser muy violentas y que la desaconseja para público sensible. Lo dicho: un cacao de tonos que nunca termina de cuajar.

 

Director: Pierre Morel

Guion: Chad St. John

Reparto: Jennifer Garner, Richard Cabral, John Ortiz, John Gallagher Jr., Juan Pablo Raba, Method Man

Año: 2018

País: Estados Unidos

Categories: Notícies d'Esglèsia

¡A ganar!

Pantalla 90 (CEE) - Dll, 15/10/2018 - 12:03pm

¡A ganar! 

Público recomendado: Todos los públicos

EN NOMBRE DE LA AMISTAD

El equipo femenino de voleybol del West High School, con su capitana Caroline al frente y bajo la dirección de su entrenadora, Kathy Bresnahan, logró el primer puesto en el campeonato estatal de 2010. Un año después, las jugadoras afrontan con entusiasmo la nueva competición, dispuestas a repetir el triunfo. Caroline sueña con ofrecer la victoria a su madre, enferma terminal de cáncer, que se esfuerza por sobrevivir el tiempo necesario para ver a su hija entrar en la Universidad. «Line», como la llaman familiarmente, adora a sus padres y está angustiada por la situación familiar, pero eso no le impide ser una chica feliz, que disfruta de su juventud, siempre acompañada de su inseparable amiga Kelley. Juntas viven las primeras experiencias de amor y las ganas juveniles de reír y divertirse.

Pero inesperadamente la desgracia se cierne sobre ellas. Caroline sufre un accidente de moto y fallece instantáneamente. Las compañeras quedan tan conmocionadas que, a partir de ese momento, son incapaces de seguir jugando, a pesar de los intentos de la entrenadora por animarlas. Especialmente Kelley, que ha debido sustituir a su amiga como capitana, no logra encontrar la serenidad y la concentración necesarias para dirigir el juego. Mientras tanto, los días van pasando y cada vez se aleja más la posibilidad de lograr una buena calificación en el campeonato.

Sean McNamara nos ofreció en 2011 una entrañable historia de deportistas, Soul surfer, interpretada por Annasophia Rob, Denis Quaid y Helen Hunt (esta última vuelve a trabajar a las órdenes de McNamara, encarnando a la entrenadora del equipo), también basada en hechos reales, en ese caso a propósito de una joven surfista, Bethany Hamilton, que perdió su brazo izquierdo por el ataque de un tiburón. En ambos films se destaca que en el deporte, como en la vida, lo primordial es la unión personal y el espíritu de superación, lo esencial no es ganar sino competir, no es vencer sino haber luchado bien, llevar la entrega y el esfuerzo hasta el límite. En una contienda deportiva, como en la gran competición de la vida, el egocéntrico se deja dominar por sus pulsiones -ansia de vencer a cualquier precio o, por el contrario, el desánimo y la desgana-. Pero, para la persona noble, el objetivo es superarse, sacar lo mejor de sí mismo, elevarse a altas cotas de excelencia. Su esfuerzo está inspirado en un sentido de responsabilidad ante las propias capacidades, en la generosidad, en la unidad.

Helen Hunt, y William Hurt, los dos veteranos que encabezan el reparto, llevan a cabo un buen trabajo, secundados por un grupo de jóvenes actrices, entre las que cabe destacar a Erin Moriarty como Kelly y a Danika Yarosh en el papel de Caroline. Las numerosas escenas deportivas resultan muy interesantes y se siguen con gusto, porque están perfectamente ensambladas en la trama argumental. La historia conecta con el espectador, que sigue con interés y hasta con tensión la evolución del equipo, desde la desolación del principio hasta el triunfo de las jugadoras sobre sí mismas para recobrar las fuerzas y ser capaces de competir con dignidad.

La conmovedora historia del equipo femenino de voleybol del West High School encierra una gran lección de vida, de amistad, coraje y superación.

FICHA TÉCNICA:

The Miracle Season (EE.UU., 2018)

Duración: 101 min.

Género: Deportivo – Drama

Dirección: Sean McNamara

Intérpretes: Helen Hunt, William Hurt, Erin Moriarty, Danika Yarosh, Tiera Skovbye, Jason Gray-Stanford, Rebecca Staab, Nesta Cooper, Larissa Albuquerque, Natalie Sharp

Guión: David Aaron Cohen, Elissa Matsueda

Música: Roque Baños

Fotografía: Brian Pearson

Categories: Notícies d'Esglèsia

El primer hombre

Pantalla 90 (CEE) - Dll, 15/10/2018 - 11:56am

El primer hombre 

Público recomendado: Adultos

No se le puede acusar a Damien Chazelle que vaya a acomodarse tras ganar el Oscar a la mejor película por La La Land. En vez de continuar con su tendencia hacia lo musical, que es donde ha demostrado sentirse más cómodo (Whiplash, no era un musical en sentido estricto pero dependía mucho de la música), Chazelle ha accedido a hacerse cargo del biopicde uno de los personajes más ilustras de la historia de Estados Unidos, Neil Amstrong, el primer hombre en pisar la Luna.

Si bien es verdad que toda aproximación a un hecho histórico parte de la premisa (y del riesgo) de no contar con el factor sorpresa, Chazelle supera el inconveniente proponiendo un biopicsensiblemente distinto. Esencialmente porque sin dejar de ser un relato honorable sobre una victoria norteamericana, El primer hombreestá relatada con los matices de una derrota. Chazelle no defraudará a quien vaya buscando una historia de gloria y éxito sobre un hombre solo ante las dificultades de un hecho histórico pero lo más interesante de la película se encuentra en sus escenas íntimas y sus pequeños matices sobre un hombre incapaz de salvar a su hija.

Chazelle ofrece de este modo su propia visión de la llegada del hombre a la Luna sin defraudar al gran público pero al mismo tiempo ofreciendo suficiente contenido interior como para satisfacer a otro tipo de espectador que vaya buscando algo más que cohetes y explosiones. De hecho, el gran reto de Chazelle y del que en buena medida, sale victorioso, ha sido el de tridimensionarun hecho que todos retenemos en la memoria en un tosco y pixelado blanco y negro. Chazelle ofrece en este sentido una épica matizada, tal vez menos prototípica aunque eso sí, igual de efectiva.

Por lo demás El primer hombrees una historia humana de triunfo y éxitos pero también del dolor de la pérdida de un ser querido. Lo interesante de la película de Chazelle es cómo combina el dolor de la derrota con la gloria del éxito. O mejor aún, cómo maneja grandes utensilios al tiempo que no descuida los pequeños detalles.

El gran problema de la mayoría de las películas de Hollywood es que no suelen fallar en su aparataje logístico al tiempo que descuidan a sus personajes. Aquí podrán gustar más o menos sus personajes, sobre todo el que interpreta Ryan Gosling, protagonista casi absoluto de la cinta, pero no cabe negarle un mínimo de riesgo en la forma de plantearlo y sobre todo, a la hora de resolverlo.

 

Dirección: Damien Chazelle

Interpretación: Ryan Gosling (Neil Amstrong), Claire Foy (Janet Amstrong), Pablo Schreiber (Jim Lovell), Chritopher Abbott (Dave Scott), Ethan Embry (Peter Conrad) y Ciarán Hinds (Robert Gilruth). 

Duración: 133 min. 

Distribuidora: Universal Pictures International

Género: Biográfica. 

Categories: Notícies d'Esglèsia

Crónica del 66 Festival de San Sebastián

Pantalla 90 (CEE) - Dll, 15/10/2018 - 9:08am
La corrupción y la necesidad de redención.

 

La película ganadora de la Concha de Oro ha sido “Entre dos aguas”, del director Isaki Lacuesta. Y el jurado ha hecho una mención especial a la película de Brillante Mendoza “Alpha, the right to kill”. En este caso el fallo oficial del jurado del festival ha coincidido con el Premio Signis tanto en el premio como en la mención especial; Signis comunicó su fallo días antes del fallo oficial del jurado. Más allá de la coincidencia resulta interesante cómo la mirada de ambos jurados parecen converger, no siempre ocurre, en elegir películas buenas pero que aporten esperanza o valores humanos y espirituales. La búsqueda de redención marca la historia del protagonista de “Entre dos aguas” y el fiel reflejo de cómo la corrupción coarta el bien en los barrios de Filipinas queda muy bien reflejado en “Alph, the right to kill”.

 

La corrupción nace en lo cotidiano e invade la vida

 

La corrupción es algo que nos afecta a todos. Ninguna institución se salva de ella. Y ante cualquier escándalo, nos aflora una necesidad visceral de justicia. Este ha sido uno de los temas del Festival de Cine de San Sebastián de este año. Con “El Reino”, de Rodrigo Sorogoyen, vemos el alcance de la corrupción política, con una dirección soberbia y un guion ágil y eficaz. También “Alpha, the right to kill”, de Brillante Mendoza, nos muestra la corrupción policial desde la dura realidad de Filipinas.

 

Pero la corrupción también alcanza a la iglesia y a la intimidad. En la película suiza “El inocente”, se caricaturiza a lo religioso como si la fe fuera incapaz de entender la naturaleza humana; e incluso la misma convivencia familiar puede ser corrompida: por el consumismo de las rebajas (“soy lo que compro”) de la extraña y surrealista “In fabric”, o por la falta de sentido que desvela “el nido vacío”, como se ve en la fallida, pero interesante “El amor menos pensado”.

 

En “El Reino”, Sorogoyen nos recuerda que la corrupción nace de lo cotidiano; al mostrarnos a un hombre normal y corriente aprovechándose del error de un camarero, que le devuelve más dinero de la cuenta. Todas estas películas apuntan a que la batalla contra la corrupción no termina encarcelando al corrupto sino mirando atentamente nuestra propia vida, donde a veces anidan comportamientos potencialmente corruptos: como saltarse el lugar en la fila o aprovechar una amistad para lograr un privilegio. En definitiva, La corrupción comienza en lo cotidiano e invade la vida

 

Esta lucha interna entre el bien y el mal se ve muy bien en la película “Entre dos aguas”. Isra es un gitano que sale de prisión con el deseo de recuperar a su mujer y a sus hijas. Su búsqueda de redención y la necesidad de ordenar su vida, marcan esa batalla constante de su libertad: elegir un camino sencillo y humilde con su familia o arriesgar su vida con el tráfico de drogas para darles una vida de lujo.

 

Otras películas de la Sección Oficial del Festival

 

En cuanto al resto de las películas de la sección oficial caben destacar las siguientes. La película china “Baby”, de Lui Jui nos presenta una historia humana de enorme valor y a favor de la vida, pero nos la muestra con un retrato algo suavizado, aunque duro, de la realidad china actual. Con la americana “Beatiful boy” protagonizada por Timothée Chalamet (“Call me by your name”) nos cuentan la dura historia de un joven drogadicto y el amor incondicional y misericordioso de su padre. Lástima que la película desemboque en un panfleto informativo y no en una historia humana bien narrada. Con “Blind Spot”, una película noruega rodada en un solo plano secuencia, destaca la actuación de su protagonista (Concha a mejor actriz) ante una realidad tan dura y difícil de comprender como el suicidio juvenil. Interesante cómo no aparece lo religioso en ningún momento; como si fuera, quizás ese factor olvidado a la hora de interpretar una realidad como esa. Interesante también la película francesa “Un hombre fiel”, en donde vemos cómo el amor verdadero vence a la pasión desenfrenada. Contada de forma ligera, resulta una película fácil de ver con un guion interesante escrito por el mismo actor protagonista. Con “Quién te cantará”, de Carlos Vermut (“Magical Girl”) vemos cómo una cantante de éxito pierde la memoria y una fan acérrima la ayuda a recuperarla. Aunque interesante y arriesgada técnicamente la película termina maltratando a sus personajes, lo que dificulta la digestión final del metraje. Y ,por último, “Visión” de Noami Kawase y “Yuli”, de Icíar Bollaín. En la película de la japonesa Kawase nos adentramos en el tema del valor de la naturaleza y del descuido imperdonable de la acción humana sobre el planeta; aunque panteísta y confusa en su segunda parte, la película es una ocasión bonita de encuentro con la New Age, al menos, en su coincidencia de la preocupación sobre el planeta que comparte el Papa Francisco. Y “Yuli”, es la historia de un bailarín que, aunque conmueve y emociona, abusa quizás de usar el género documental sobre todo en su parte final. Aunque eso la hace interesante a nivel de guion, la película pierde cierta fuerza y emoción por ello.

 

Nota final: ¿dónde está el abrazo real y sincero?

 

De “Cold War” de Pawlikowski a “El Show de Truman”

 

Una de las mejores películas del año que mostró en la sección de Perlas del festival. No solo a nivel formal, por tener una fotografía excelente y una dirección clásica que enamora, sino porque plantea una de las preguntas más importantes: ¿qué es lo que perdura en el tiempo y es verdad siempre?

 

“Cold War” nos cuenta la historia de amor entre dos personas de diferente origen y temperamento, que, aun siendo incompatibles, se enamoran en medio de la Guerra Fría. Él tiene el encargo de formar un espectáculo que recoja el folklore y la cultura polaca; y ella será una de esas voces tan especiales que hipnotizan. Muy interesante cómo el comunismo utilizó los cantos tradicionales para hacer propaganda ideológica.

 

El director es el polaco Pawel Pawlikowski, que ganó el Oscar por la fabulosa “Ida” (2013). En Cannes, Pawlikowski dijo que hoy en día hay demasiado ruido para enamorarse, y no nos enteramos de que el resto del mundo existe. La historia de amor de esta película recuerda a la memorable “Casablanca” (1942) por darse en medio de un conflicto bélico; de alguna forma esta película plantea que estamos hechos para un amor capaz de atravesarlo todo. Hoy en día, la tecnología nos tiene distraídos, el consumismo nos confunde y no sabemos cuidar las relaciones; qué mal se discute y qué poco se pide perdón. La guerra, dice el propio director, no es más que un reflejo de los obstáculos que toda relación tiene que superar.

 

Ante la aparente falta de optimismo de “Cold War” o de “Ida”, existe una pregunta vital que late en ambas historias. Pregunta que también le afloró a Jim Carrey en la imprescindible “El Show de Truman” (1998). Truman es un hombre normal y corriente que descubre que todos sus amigos son actores, toda su ciudad un plató de televisión y toda su vida está siendo emitida como el reality más ambicioso de la historia. Tarde o temprano nos ocurrirá a todos lo mismo. Diremos como Truman: “Basta ya de tanto postureo, ¿dónde está lo real? No me interesa tener un millón de seguidores en Instagram o Twitter, ¿dónde está el abrazo real y gratuito?”. Otra película interesante de la sección Perlas (fuera de concurso) es la española y opera prima “Viaje al cuarto de una madre”.

 

No se las pierdan.

 

@caguileralbesa

Foto: Paula López Gallego

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Pequeño secreto

Pantalla 90 (CEE) - Dj, 11/10/2018 - 8:26am

Pequeño Secreto 

Público recomendado: Adultos

La adopción como tópico en una trama cinematográfica es siempre un buen gancho de ventas. Al público le gusta una buena historia de un/a joven que descubre ser adoptado/a y emprende un viaje por encontrar a sus progenitores. ¿Dónde está la clave? En el sentimentalismo; en general gusta cuando el protagonista, a pesar de todos los obstáculos e inconvenientes que encuentra por el camino, se alza con su objetivo y al final toda la familia biológica se funde en un caluroso abrazo lleno de lágrimas de alegría, besos, sollozos, agarrones y miradas infinitas entre el hijo encontrado y sus padres reales. O todo lo contrario: el joven debe afrontar que jamás encontrará a su familia, ya sea por fallecimiento o porque en el fondo sabe que jamás recuperará el amor que sí le ha dado su familia adoptiva. Pero es fácil caer en el exceso y que la propuesta se llene de momento azucarados que acabarían con la vida de un diabético. Aun así, retomando lo anterior, el sentimentalismo vende y sobre todo si está bien contado. Ejemplos los encontramos a patadas: por un lado tenemos obras tan notables y emotivas como Secretos y Mentiras, Después de la boda, Lion o las recientes propuestas españolas Verano 1993y La adopción(esta última muy poco comentada, a pesar de su interesante enfoque y tratamiento). Pero otro lado tenemos “lo tenebroso”, que se resume en esas películas se sobremesa que echan por la tele los sábados y domingos por la tarde. La línea que separa una de la otra puede ser muy fina. Y ahora llega David Schurmann y nos presenta Pequeño Secreto: una íntima propuesta autobiográfica en homenaje a su hermana; emotiva, narrativamente llevadera, algo sobrecargada de momento almidonados, y un poco tediosa en su nudo. Pero lo realmente destacable es la humildad de la propuesta: sin excesos ambiciosos ni discursos pedantes; una sencilla película que sabe lo que hay, lo que tiene y lo que va a mostrar.

La obra nos presenta la trama desde tres puntos de vista: una familia brasileña, centrada en su pequeña hija de 12 años; una joven pareja que acaba de comenzar su periodo de noviazgo; y un matrimonio anciano que tiene que lidiar con problemas de salud. Con esta premisa de historias cruzadas pasadas y presentes, el director brasileño compone una pequeña película destinada a tocar los corazones más sensibles mediante una trama contada de forma no lineal. Cae en varios momentos en un exceso de ternura y pena que, a los que no les gusten las propuestas destinadas a hacer llorar, se les hará cuesta arriba. Sin embargo, durante toda la película se es consciente de que se trata de una película modesta, que no aspira a convertirse en historia del cine: es un bonito homenaje, rematado con un final muy digno (lo mejor de la película sin duda). En la obra se mezcla ese inglés tan marcado de los neozelandeses y el portugués, algo que tampoco supone una molestia para el oído y no desencaja en la película.

En definitiva, para los fans de películas melodramáticas que hacen soltar alguna que otra lagrimita y que trata temas muy delicados en la actualidad y que la obra va descubriendo conforme pasan los minutos. Simple, bien contada y sin ambiciones más allá de sus posibilidades.

 

FICHA TÉCNICA:

Título: Pequeño Secreto

Director: David Schurmann

Guion: Marcos Bernstein, Victor Atherino, David Schurmann

Reparto: Fionnula Flanagan, Erroll Shand,  Júlia Lemmertz,  Maria Flor,  Michael Wade, Marcello Antony,  Ryan James

Año: 2016

País: Brasil

Categories: Notícies d'Esglèsia

Cold war

Pantalla 90 (CEE) - Dll, 08/10/2018 - 10:04am

Cold War 

Público apropiado: Jóvenes-adultos

Durante los años de la Guerra Fría, tras el Telón de Acero, en la Polonia de Stalin, Wiktor, Irena y Kaczmarek están preparando un espectáculo con canciones y bailes populares, para recuperar de algún modo la identidad polaca. Mientras Irena y Wiktor están exclusivamente centrados en el folklore de su patria, Kaczmarek, adepto al régimen imperante, pretende que las coreografías sean un ámbito de exaltación de Stalin y el comunismo ruso. En una de las audiciones de artistas aspirantes, entre el músico Wiktor y Zula, una de las jóvenes candidatas, surge la chispa de una atracción que prende de inmediato y da lugar a una relación apasionada entre ambos.

En sí, no hay nada de novedoso en la historia de un gran amor imposible. Recordemos, a título de ejemplos memorables, a Yuri Zhivago y Lara, en Doctor Zhivago (David Lean, 1965), o a Rick e Ilsa, en Casablanca (Michael Curtiz, 1947). Pero es la primera vez que vemos en la pantalla una narración tan densa de contenido, que comprende la historia de dos amantes y reflexiones sobre la historia polaca, magníficamente ensambladas y compendiadas en solo 85 minutos. En tan poco tiempo, Pawel Pawlikowski consigue sobrevolar el transcurso de treinta años sin que en ningún momento nos dé la sensación de que falta algo, de superficialidad en el trato de los temas. El film está depurado al máximo en todos los aspectos -la trama, el perfil de cada personaje, su amor, la época en que viven, la fotografía, la música…- y el resultado es una película maravillosa. Joanna Kulig y Tomasz Kot, los dos amantes protagonistas, con su excelente trabajo contribuyen también con su excelente trabajo a que la cinta alcance tan alto nivel de calidad. Zula, la mujer apasionada, todo un carácter, con una belleza que resplandece en los primeros planos sobre su cara. Wiktor, el artista romántico que sueña amor y libertad. No son «individuos» de un «colectivo», tal como pretendía la ideología dominante, sino dos personas únicas que aman y sufren, dos seres que penan por la libertad que les han hurtado desde el poder opresor.

Desde el principio, encontramos la belleza visual del anterior film de Pawlikowski, Ida (2013), con un blanco y negro bellísimo que sugiere más que muestra, gris oscuro para las escenas polacas, más suave y oscuro para la sala bohemia parisina en la que toca Wiktor. También la música sigue teniendo un carácter simbólico: en Ida la música de John Coltrane dejaba entrever a la novicia un mundo desconocido que se le ofrecía, mientras que el jazz en Cold war es el símbolo del rechazo de las leyes y normas rígidas e injustas, de la opresión asfixiante, y sobre todo, es el grito de la libertad. Toda la película es visualmente hermosa, pero algunas escenas, con una música espléndida, estremecen y conmueven hasta dejar sin aliento.

Bajo la capa de un melodrama antiguo, Pawel Pawlikowski recrea un pasado doloroso bien conocido por sus padres, a quienes dedica la película. El fondo del relato es el sufrimiento sordo, el llanto silencioso y amargo de un pueblo oprimido bajo el peso irrespirable de un poder político que les niega la libertad. La trama, una historia de amor imposible entre dos seres, en un mundo desesperanzado, dos amantes que saben de su destino lamentable y lo acaban aceptando como inevitable en el tiempo en el que les ha tocado vivir, cuyos límites no hay posibilidad de traspasar. No existe otra solución para ellos que «volatilizarse» y renacer en un mundo distinto. El desenlace: mirar hacia lo alto, sellar dolorosamente su amor ante Dios y elevarse al plano sin límites de la eternidad.

FICHA TÉCNICA:

Zimna wojna (Polonia, 2018)

Duración: 85 min.

Género: Drama

Dirección: Pawel Pawlikowski

Intérpretes: Joanna Kulig, Tomasz Kot, Agata Kulesza, Borys Szyc, Jeanne Balibar, Cédric Kahn, Adam Woronowicz, Adam Ferency

Guión: Pawel Pawlikowski, Janusz Glowacki

Fotografía: Lukasz Zal

 

Categories: Notícies d'Esglèsia

Mandy

Pantalla 90 (CEE) - Dll, 08/10/2018 - 9:55am

Mandy 

Público recomendado: adultos

Es una película de Nicolas Cage. Partamos de esta premisa principal. Es un actor de reconocidísimo prestigio por películas como El ladrón de orquídeas, Leaving Las Vegas, Al límite o La roca, pero que ahora no está pasando por su mejor momento debido a deudas monetarias. Este estado le obliga a aceptar cualquier oferta que se le ponga por delante: el prestigio deja de ser un fin en el momento que el hambre empieza a hacer palidecer al trabajador. Ha llegado a aparecer hasta en 6 películas en solo un año (casi casi al nivel de apariciones de José Coronado y James Franco), por tanto es normal que alguna le salga “rana”. A veces incluso todas. Su status de “meme” en internet fue un posicionamiento clave para crear la imagen que tenemos ahora de Nicolas Cage: histriónico, sobreactuado, excesivo hasta la medula, cómico involuntario. Pero algo ha ido cambiando con el paso de los años, algo que ha hecho que gente como Paul Schrader, Paco Cabezas, Oliver Stone, Charlie Kaufman (con quien ya había trabajado) o Abel Ferrara se fijen en él. Tiene un encanto que destila ese tufillo a actorcillo de 70 por el cual sentimos una atracción irresistible; nos emociona cuando Cage pierde los estribos en pantalla; nos gusta verlo gritar, lanzar cosas o, sencillamente, hacerlas. Su puesto de “meme” ha dado un giro tan grande que ha dado la vuelta entera. Panos Cosmatos lo sabía, y le dio rienda suelta en su última película: Mandy. Excesiva, caótica, alegremente cutre, brutal, absurda, psicodélica. Es como estar bajo los efectos del LSD durante 2 horas.

La trama: una pareja, Cage y Riseborough, viven en el bosque haciendo su vida apartados de la sociedad, hasta que su calma se ve perturbada por la aparición de unos extraños personajes cuyas intenciones no son del todo “católicas”. Un argumento que ya hemos visto un millar de veces, pero un envoltorio totalmente impresionante de su creador Cosmatos, que en 2010 ya dirigió su Beyond the Black Rainbow, toda una declaración de intenciones de por qué derroteros iría su cine: alucinógena, extraña; como un binomio entre Ken Russell y Kubrick. Esta, su segunda película no se queda corta: esta excusa de trama no es otra cosa que un pretexto para mostrar una obra tan estimulante e hipnótica como mirar una lámpara de lava (léase como algo positivo: adoro las lámparas de lava). Es un ejercicio sangriento con reminiscencias al universo de Clive Baker, Carpenter y los comics de Richard Corben, pero que nada en su propia esencia, surrealista y con un estilo visual lleno de filtros rojos, azules y verdes y demás efectos ópticos. Sería erróneo comparar esta obra con el cine de Winding Refn, pues tanto el manejo de ópticas  así como el tratamiento del color son totalmente distintos: a Cosmatos no le interesa transmitir la psicología del personaje; quiere que nos traslademos a otro mundo, otra dimensión ajena a la nuestra. Cage emprende un viaje que no parece terrenal: es una lucha entre un hombre y Dios, desafiando toda advertencia y dejando atrás todo miedo.

Las actuaciones es un apartado donde merece especial atención Linus Roache como líder de estos extraños personajes o las esporádicas apariciones de Bill Duke (Depredator) y Richard Brake (habitual del cine de Rob Zombie). Cage está en su salsa: fuera de control. El personaje de Andrea Riseborough es una suerte de Beatriz de La divina comedia y un papel femenino creado por Park Chan-wook.

En definitiva: una vez se comparó a Mad Max: Fury Road como si el Circo del Sol representara el Jardín de la Delicias del Bosco y alguien le prendiera fuego. Mandy vendría a ser lo mismo, pero sería un espectáculo representado por la Fura dels Baus. Lisérgica, como un chute de una nueva droga, no apta para todos los espectadores y toda una declaración de amor al cine de serie Z de los 70 y, por supuesto, al propio Nicolas Cage.

 

Director: Panos Cosmatos

Guion: Panos Cosmatos, Aaron Stewart-Ahn

Reparto: Nicolas Cage, Andrea Riseborough, Linus Roache, Bill Duke

Año: 2018

País: Estados Unidos

 

Categories: Notícies d'Esglèsia

Christopher Robin

Pantalla 90 (CEE) - Dll, 08/10/2018 - 9:48am

Christopher Robin 

Público recomendado: todos los públicos

La compañía Disney continúa su “campaña” de transformación de películas de dibujos animados en historias con personajes de carne y hueso como ya hizo con la maravillosa Cenicienta de Kenneth Branagh; con la inolvidable El libro de la selva y, recientemente, con la exitosa  La Bella y la Bestia. Pues bien, en esta ocasión, le toca el turno a la tierna Winnie the Pooh y sus amigos que son los secundarios de lujo de Christopher Robin. ¿Se acuerdan ustedes de Piglet, Tigger, Igor  o  del cariñoso  osito amarillo al que le gustaba la miel que, al menos en España, tenían una serie, que se emitió en Televisión Española en los años 80?

Como dato curioso, esta obra se basa en los cuentos de  A.A. Milne, experto en novela policíaca, que descubrió su auténtica vocación en la literatura infantil porque era lo que le más le gustaba en la vida. Por esa razón, creó al personaje de Winnie the Pooh, apoyado en el genial ilustrador E H Shepard.

La dirección ha corrido a cargo de Marc Foster, muy querido por su biopic sobre el escritor J M Barrie y su Peter Pan en Persiguiendo nunca jamás. El trabajo del realizador  va en la línea de la versión adulta que se hizo del autor de Peter Pan con guiños a Mary Poppins y a Hook. El protagonismo total de una historia que defiende el valor de la amistad se lo lleva el actor Ewan McGregor. El posible error de la película es el no haber tenido claro al público al que dirigirlo, ya que lo adecuado hubiese sido haber hecho una película para niños con varios guiños a los adultos. Sin embargo, da la impresión de que se ha hecho una película para adultos con algunos guiños a los más pequeños de la casa. El ritmo de la película es demasiado pausado y la duración excesiva. Si la idea era buscar a un público adulto nostálgico de su infancia creo que esta película es la respuesta adecuada.

En contraposición con lo negativo, esta adaptación cinematográfica de este relato sirve para constatar el enorme talento de los escritores británicos del género fantástico, pues muchos de sus libros han tenido magníficas adaptaciones cinematográficas que han hecho las delicias de los más jóvenes de la casa, ya sean niños o adolescentes. Esta producción demuestra que es posible, de algún modo,  conciliar la vida familiar y profesional, ya que no debería estar reñida la responsabilidad de sacar una familia adelante con conservar el alma de niño que te ayuda a ser más feliz en la vida, ya que se frena el estrés ante las piedras que te vas encontrando en el camino. Por otra parte, esta cinta apunta que la felicidad se puede lograr conservando un corazón inocente, ya que como dice la película preocuparte lleva a la preocupación y la preocupación lleva a la confusión y el conservar un alma de niño, aunque seas maduro, te protege de sufrimientos innecesarios.

Para concluir consideramos oportuno incluir las declaraciones del cineasta a Fotogramas: “Quería hacer esta película porque es importante ofrecer al mundo mensajes positivos, salidos del corazón. Aunque todo comenzó cuando mi hija me preguntó el porqué no hacía una película que ella pudiese ver. Lo bueno de la historia de este osito es que está dirigido a todos los públicos”.

Título: Christopher Robin (2018)

Director: Marc Foster

Reparto: Ewan McGregor, Hayley Atwell, Chirs O`Dowd, Toby Jones.

Género: drama con tintes cómicos de corte fantástico

 

Categories: Notícies d'Esglèsia

Aprendiendo a vivir

Pantalla 90 (CEE) - Dll, 08/10/2018 - 9:38am

Aprendiendo a vivir 

Público recomendado: Todos los públicos

“Aprendiendo a vivir” es la opera prima del director israelí Matán Yair (Jerusalén, 1977). Aborda el desgarro que sufre el joven adolescente Asher (Asher Lax), alumnos algo conflictivo, cuando debe escoger entre seguir en el negocio de construcción familiar o dedicar su vida a la literatura que conoce gracias al profesor de literatura. La relación con Milo (Yaacov Cohen), su padre, lo lleva a lo primero. La especial cercanía con Rami (Ami Smolartchik), su profesor, lo inclina a lo segundo.

Ya hemos visto esta película otras veces. Bueno, no exactamente ésta, pero una muy parecida. Conocemos, por ejemplo, al profesor Keating (Robin -Williams) de “El club de los poetas muertos” (1989). Ya hemos asistido al conflicto entre lo que uno debe hacer por obligación hacia su familia -hacer carrera, trabajar en la empresa; en suma, lo previsible- y lo que uno desea hacer: satisfacer su deseo, “realizarse”. Ya sabemos que en estas películas el profesor actúa como el motor de la rebelión frente a la autoridad -sea la paterna o la académica- y el adalid del propio deseo, que se legitima por sí mismo. Reflejo de una moral heterónoma, uno debe hacer lo que quiere contra toda imposición y al margen de cualquier responsabilidad hacia los demás.

Por supuesto, la película abunda en momentos líricos conmovedores. Rami da como tarea para casa preguntar a los padres “si el niño que hay en ellos sigue vivo o está muerto”. El maestro carismático, un poco rebelde, bohemio encarna al intelectual que se eleva por encima de toda tradición. Del mismo modo que Keating celebraba el poder primigenio de la poesía frente a la convención, Rami es un disidente de las ortodoxias.

El subgénero de profesores rebeldes da síntomas de estar agotado. Quizás la rebeldía sería, hoy, un docente que dijese a los alumnos que deben respetar la autoridad paterna y comprender las tradiciones antes de quebrantarlas. Lo verdaderamente rompedor sería enseñar literatura venerando a los clásicos en lugar de soslayarlos. Lo auténticamente revolucionario sería educar en la responsabilidad y la razón y no sólo en el sentimentalismo y el deseo.

En este sentido, “aprendiendo a vivir” es bonita, pero repetitiva. En sus 94 minutos, no hay muchas cosas que nos sorprendan. Hasta las charlas “profundas” son previsibles en su pretendido minimalismo íntimo. Incluso lo más conmovedor nos resulta ya conocido. Como el hilo musical, acompaña pero sólo eso.

Ya hemos visto a este modelo de persona que sufre por no poder satisfacer sus deseos. Ya conocemos su dilema. Ya nos olemos cómo puede presentarse el conflicto. Nos quedamos igual cuando la luz se enciende.

 

(Israel, 2017)

Dirección: Matán Yair

Interpretación: Asher Lax, Ami Smolartchik, Yaacov Cohen

Duración: 94 min.

Género: drama

Categories: Notícies d'Esglèsia

Ha nacido una estrella

Pantalla 90 (CEE) - Dll, 08/10/2018 - 9:27am

Ha nacido una estrella 

Público recomendado: Adultos

Ha nacido una estrella es un nuevo remake de la historia de un artista consagrado que descubre y se enamora de una joven con un talento descomunal y le abre el camino de la fama, mientras él entra en declive. La primera A star is born es de 1937, dirigida por William Wellman; en 1954, George Cukor dirigió a Judy Garland y James Mason; en 1976, Frank Pierson hizo lo propio con Barbara Streisand y Kris Kristofferson. Ahora, Bradley Cooper dirige este remake en el que él interpreta a Jackson Maine, un famoso cantante de country rock que descubre, en un local de drag Queens, la voz de Ally (Lady Gaga), quien además de cantar, compone sus propias canciones. Jackson decide abrir el camino de Ally junto a él, hasta que uno de los grandes productores pop se fija en ella y le ofrece el camino del superestrellato.

Los actores están todos excelentes, el trabajo de Lady Gaga, muy alabado por Cooper, es sensacional. No solo ella, sino también el propio director es el que pone la voz en sus canciones, lo que le obligó a realizar un enorme esfuerzo para aprender a cantar de verdad, tras el cual, afirmó admirar mucho más a los cantantes, pues no imaginaba él la dificultad que encierra el arte de la voz y la tenacidad que se requiere para dominarlo.

La sensación que persiguió Cooper de hacer creíbles a sus personajes y sus canciones queda lograda, con la salvedad que provocan siempre las películas en que aparece el ascenso meteórico de un artista. Es quizá la falsedad más obvia, y la más difícil de evitar: no hay ascensos sin trabajos oscuros y sin cientos o miles de horas de ensayos. El inicio de la película, bien es cierto, es el contexto de un oscuro origen para un artista, pero quizá la escena musical más lograda, el primer dueto de Jackson Maine y Ally, es casi imposible de lograr en la realidad. Sucede, solo cuando sucede y si es que sucede, tras miles de horas de vuelo. La pega es menor, repitamos, pero deja en el aire una sensación de que el talento, por sí solo, es el ingrediente del éxito, lo que ciertamente no se corresponde con la realidad de la carrera de los músicos, por mucho éxito que tengan. Porque estos éxitos repentinos, que se producen como si los dioses del olimpo rock tocasen y escogiesen a un artista entre un millón, parece que llegaran sin costes asociados, sin renuncias, como si fuesen algo esperado o merecido.

Los personajes, tanto Jackson Maine, como Ally están bien trabajados y a ello ayudan otros secundarios importantes: Bobby, el hermano de Jack, (Sam Elliot) nos ayuda a ir comprendiendo las heridas de infancia de Jack, que tienen obviamente, su peso en el presente; el padre de Ally, entusiasta del talento de su hija, o el mánager Rez gavron que introduce en el desarrollo de Ally una nueva “ética” del trabajo del artista, más despiadada e impersonal.

Todos estos temas, por tanto, están dentro del película: el talento, el arte, la espontaneidad o el trabajo duro, la integridad de un artista y su papel como transmisor de un mensaje, las presiones de la industria, las adicciones, el triunfo, los traumas de la infancia, etc., pero ante todo nos hallamos en una compleja relación de amor entre hombre y mujer, en la que encontramos la necesaria gratuidad de todo amor. Jackson es famoso, pero sin Ally no tiene a dónde ir; y Ally no ama a Jackson porque sea adorable, o porque le deba su carrera artística. Le ama sin razones, por eso su amor es verdadero.

 

 

Pablo Gutiérrez Carreras

 

(A star is born, USA 2018)

Director: Bradley Cooper

Guion: Eric Roth, Bradley Cooper, Will Feters

Interpretación: Lady Gaga, Bradley Cooper, Sam Elliot

Duración: 135 minutos

Género: Drama, musical

 

Categories: Notícies d'Esglèsia

Ola de crímenes

Pantalla 90 (CEE) - Dll, 08/10/2018 - 9:18am

Ola de crímenes 

Público recomendado: Jóvenes y adultos

El pasado 5 de octubre los cines españoles recibían Ola de crímenes, último trabajo de la laureada directora de cine madrileña de 56 años, Gracia Querejeta, de cuya distribución responde Universal.

La película sigue las andanzas de Leyre. Es una joven ama de casa divorciada que lleva una vida acomodada. Pero todo se vuelve patas arriba cuando su hijo adolescente mata en un arrebato de ira a su padre. Decidida a hacer lo imposible para proteger a su hijo, Leyre termina desatando una caótica ola de crímenes en la ciudad de Bilbao. Mientras, la nueva esposa del difunto y su implacable abogada tratan de ocultar la jugosa trama de corrupción en la que se hallan inmersas. A ello se suma la perseverancia de la pareja de inspectores de la Ertzaintza encargados del caso.

Resulta llamativo y sorprendente. Aunque no sé muy bien de qué manera podría calificar a este despropósito audiovisual, repleto de estrellas del panorama cinematográfico patrio que deambulan por la pantalla sin aportar nada, por no emplear palabras más gruesas. Máxime si quien firma la historia es la reputada Gracia Querejeta, referente en el cine actual por su capacidad para afrontar con sabiduría e inteligencia la ausencia de la figura paterna, como lo demuestran sus excelentes trabajos Héctor (2004), Siete mesas de billar francés (2007) o 15 años y un día (2013).

En estos momentos, salvo la elaborada y reciente El mejor verano de mi vida (2018), prácticamente no podemos encontrar una película que asuma el riesgo de considerarse comedia sin caer en la grosería o el esperpento, que es lo que despliega Ola de crímenes.

Tal vez el guión inconexo de Luis Marías (ganador de un Goya por Mensaka en 1999) contribuya de modo definitivo a que esa cadena de sucesos absurdos pueda explicarse.

Además ni el tono ni los diálogos son uniformes, ni la presunta alocada comedia hace gracia en algún instante. Si acaso subyace un feminismo ramplón que no viene a cuento. A ver, gags sí hay, pero son de un estrato social muy pasado de rosca y, sobre todo, no terminan nunca de convencer porque el filme no sabe aprovechar el sentido de lo absurdo. Y si encima no se hace bien, te estrellas. Y, desgraciadamente, Ola de crímenes se ha estrellado.

En resumen, pincha Querejeta en su primera incursión en este tipo de cine y convierte a Ola de crímenes en una bufonada zafia, sin chispa, grotesca y mediocre por lo que se recomienda al espectador que prescinda de ver producto tan anodino. ¡Qué decepción!

 

José Luis Panero

@PALOMITERO

 

(Ola de crímenes, España, 2018)

Público recomendado: Jóvenes y adultos

Dirección: Gracia Querejeta

Interpretación: Maribel Verdú, Juana Acosta, Paula Echevarría, Antonio Resines, Raúl Arévalo,Luis Tosar, Raúl Peña, Nora Navas, Montse Pla, Roberto Bonacini,Miguel Bernardeau, Javier Perdiguero, Mikel Tello, Jon Bermúdez, Ignacio Herráez,Francisca Horcajo, Jazmín Abuín

Duración: 97 min.

Género: Comedia negra

Categories: Notícies d'Esglèsia

Un héroe singular

Pantalla 90 (CEE) - Dll, 08/10/2018 - 8:59am

Un héroe singular 

Público recomendado: todos

El trabajo en el campo es exigente para quienes dedican sus energías a sacar adelante cultivos y animales. No hay horas para agricultores y ganadores que viven pegados al terreno y que están habituados a acoplarse a cuidados continuos en ganados y cosechas. El director francés Hubert Charuel (Fox-Terrier), homenajea en su segunda película, Un héroe singular, a los hombres y mujeres del campo.

Pierre tiene 30 años y ha dedicado buena parte de su vida a una explotación lechera, al hacerse cargo de ella tras hacerse mayores sus padres. Su hermana es veterinaria y chequea la salud de las vacas de Pierre, así como de otras explotaciones de la zona rural francesa donde viven.

Empiezan a darse varios casos de vacas enfermas en distintos lugares del país.  Pierre detecta un día que una está infectada, lo que equivale a que sus vacas serán sacrificados para detener la epidemia. Pierre hará todo lo posible para salvar no solo su negocio, sino su forma de vida, pues le gusta lo que hace y no sabe hacer otra cosa, manifiesta.

Charuel, también coguionista, ha realizado un filme social sobre los hombres y mujeres del agro que se juegan mucho, siempre expuestos a enfermedades y epidemias del ganado o a pedriscos y sequias en los terrenos de labor. Y lo ha hecho exponiendo la vida cotidiana de un joven empresario, supeditada a los cuidados de sus vacas. Su ordeño, sacarlas al pasto, ayudarlas a alumbrar nuevos terneros, darlas el pienso, marcarlas… aparecen ante nuestra vista, donde queda poco tiempo para la vida fácil.

Su hermana, interpretada por Sara Giraudeau (La bella y la bestia, Denis, Papá o mamá 2…), vive pegada también al rural como veterinaria, realizando chequeos a los animales y estando continuamente disponible para acudir a los avisos de los ganaderos con problemas del área encomendada.

Swann Arlaud (The end, Los anarquistas, En inmersión…), en el papel de Pierre, transparenta el cansancio de las tareas, el afecto por sus animales y las preocupaciones que debe asumir para sacar adelante su explotación, en peligro por la aparición de la enfermedad de una sus reses, que le conducirá a actuar con presteza y a probar soluciones temerarias.

Un héroe singular es una buena muestra de cómo viven los campesinos, pegados a la realidad y desviviéndose siempre por sus ganados y cultivos, donde no hay horarios para dejar de atenderlos. Gracias a Charuel hemos conocido más de cerca el drama, alegrías y sinsabores de su forma de vida, infrecuente en el cine.

 

Título original: Petit paysan – Francia 2017

Dirección: Hubert Charuel

Guion: Hubert Charuel, Claude Le Pape

Fotografía: Sébastien Goepfert

Reparto:

Swann Arlaud,  Sara Giraudeau,  Isabelle Candelier,  Bouli Lanners, Valentin Lespinasse,  Clément Bresson,  Marc Barbe,  Jean Charuel,  India Hair, Julian Janeczko,  Franc Bruneau,  Jean Chauvelot,  Géraldine Martineau, Jean-Paul Charuel,  Sylvaine Charuel,  Claude Le Pape

Género: Drama | Vida rural. Animales

Duración: 90 min.

Categories: Notícies d'Esglèsia

Viaje al cuarto de una madre

Pantalla 90 (CEE) - Dc, 03/10/2018 - 11:31am

Viaje al cuarto de una madre 

Público recomendado: Todos

Tras recibir el Premio de la Juventud en el reciente Festival  de San Sebastián llega a nuestras pantallas la opera prima de Celia Rico Clavellino. La debutante directora sevillana solo tenía en su haber un corto estrenado en la Berlinale –Luisa no está en casa-, sobre una anciana –interpretada por Asunción Balaguer- a la que se le rompe una lavadora provocando cambios en su vida cotidiana que van a desconcertar a su machista esposo, encarnado por Fernando Guillén. Parece oportuno traer a colación este cortometraje porque, si se compara con la película que ahora nos ocupa, se pone de manifiesto un interés personal de la directora por la situación de tantas mujeres que se sienten solas por dentro a pesar de estar acompañadas por fuera. Porque Viaje al cuarto de una madretrata de una mujer madura, Estrella (Lola Dueñas), que ha enviudado recientemente y que vive con su hija veinteañera, Leonor (Anna Castillo). Se acompañan y llevan bien hasta que Leonor anuncia su intención de irse a Londres a trabajar de au-pairy aprender inglés. A partir de ese momento, las cosas van cambiar entre ellas.

Viaje al cuarto de una madrees minimalista, no simplemente por una cuestión de presupuesto, sino porque quiere mostrar el estrecho y claustrofóbico entorno familiar en el que Estrella y Leonor parecen tenerse solo la una a la otra. En realidad Leonor quiere crecer y volar, pero Estrella no le deja: intenta curar su duelo con el cariño de su hija a la que protege en exceso y vampiriza sin querer. La quiere poseer para sentirse afectivamente segura. Con la excusa de cuidarla, en realidad se está cuidando a sí misma. En fin, el pan nuestro de cada día. Pero Celia Rico ama a sus personajes, les entiende, no les juzga, les apoya y trata de salvar. Por eso el film nos ofrece un final abierto, en el que brilla una esperanza real para cada una de ellas. No hay nada artificioso en él: ni puntos de giro sorprendentes, ni ritmo sincopado, ni momentos melodramáticos, ni desenlaces heroicos. Es austera y comedida como la vida de sus personajes, pero también auténtica y veraz, y es por ello que el espectador se siente como en casa, viendo retratada su vida, o la de su hija, o la de su vecina… pero con el amor que introdujeron en el cine primero Chaplin y luego los neorrealistas italianos. Lola Dueñas y Anna Castillo ofrecen una interpretación naturalista impecable, en la que los silencios y las miradas son más importantes que los diálogos y parlamentos. Una hermosa historia de amor materno-filial y de segundas oportunidades.

 

Título: Viaje al cuarto de una madre

Dirección y guion: Celia Rico

Fotografía: Santiago Racaj

Reparto: Anna Castillo, Lola Dueñas, Pedro Casablanc, Adelfa Calvo, Marisol Membrillo, Susana Abaitua, Ana Mena, Silvia Casanova, Maika Barroso, Noemí Hopper

Año: 2018

País: España

Público recomendado: Todos

Categories: Notícies d'Esglèsia

La sombra de la ley

Pantalla 90 (CEE) - Dc, 03/10/2018 - 10:53am

La sombra de la ley 

Público recomendado: adulto.

Michael Mann estrenó hace unos 9 años una de sus películas más infravaloradas y narrativamente más elaboradas en años: Enemigos públicos. Cierto es que su magnífico guion se ve afectado por la siempre opulenta dirección de Mann, cámara digital en mano y con ganas de moverse a un ritmo de montaje veloz y algo acelerado. Sin embargo, hacía tiempo que una película policial sobre mafias no levantaba tantas ganas de revisionar antiguos clásicos y rememorar cómo era el buen cine clásico de antaño. Lo siento, Ruben Fleischer, pero tu intento de meter el mundillo de Dick Tracy con el slapstickmás comiquero en Gangster Squadte salió por la culata. Y ahora llega el señor de la Torre y se propone tirar la casa por la ventana con una producción muy elaborada y cuidada con un mimo más que evidente en una historia de policías corruptos, anarquistas, revueltas sindicalistas y poderosos caciques transformados en dueños de salón de variedades. No es brillante, ni mucho menos, pero Dani de la Torre sale del paso con dignidad, ofreciendo un sano entretenimiento y lleno de calidad.

Años 20. Al borde de que suceda el desastre de Annual, Barcelona se encuentra azotada por huelgas en favor de los derechos del trabajador; la mujer ya alza el puño por luchar por la igualdad. En este contexto sucede un atraco a un tren, robando su carga y con ella iniciando lo que podría ser un desastre de dimensiones catastróficas en la ciudad catalana. Hay cierto tufillo a Los intocables de Eliot Ness(inevitable por otro lado), sin embargo el contexto que rodea toda la trama alza la obra por encima de la mera imitación: Patxi Amezcua, guionista de cinta, consigue entretejer un entramado de subtramas que hilan de forma muy precisa con la trama central, de tal forma que ninguna de ellas acabe en un callejón sin salida. Narrativamente muy bien estructurada, siguiendo la senda de clásicos del género. No se confundan: no es un neo-noir o cine negro. Es un policiaco de suspense y acción sin femme fatale muy bien dirigido. Y hablando de este apartado: de la Torre realiza una magnifica dirección, dejando a un lado todos esos prodigios y movimientos virtuosos de cámara que caracterizaban su anterior proyecto (El desconocido, 2015) y que llegaban a agotar por tanta “muestra de talento”. Aquí encontramos varios planos secuencias, pero sin abusar como las peleas cuerpo a cuerpo que recuerdan a la forma de dirigir de Gareth Evans en The Raid: secuencias rápidas donde ocurren muchas cosas y se pegan muchos puñetazos, cámara en mano y “falseadas” en la mesa de montaje para hacerlas parecer grabadas de continuo. Sigue destacando su poderosa maestría técnica, pero aún se encuentra a años de luz directores como Rodrigo Sorogoyen.

El trabajo de actores sufre el mismo efecto que el de Enemigos Públicos: los secundarios brillan más de los principales. Tal es el caso de un Ernesto Alterio fuera de control, creando un magnifico y repugnante retrato de un policía comido por la corrupción o Manolo Soto. Punto y aparte por la presencia de Pep Tosar, actor que siempre transmite carisma y buenas vibraciones actorales. El progresivo protagonismo de Luis Tosar nos revela la creación de un personaje a medio camino entre el papel de Stephen Lang (el malvado general en Avatar) en Enemigos Públicosy el de Gabriel Byrne (Vikingos, Hereditary) en Muerte entre las flores. Algo más contenido que de costumbre, su actuación nos sumerge en el misterio y en que continuamente nos preguntemos por sus verdaderas intenciones en toda la historia. Un punto negativo en el apartado técnico sería la banda sonora: personalmente saca de la trama al espectador por su artificialidad y asincronismo poco adecuado. Por otro lado, la recreación de una Barcelona de los años 20 es impresionante: desde decorados a vestuario y detalles tan pequeños como los botones de los trajes. Punto y aparte para los momentos de lluvia: ¿alguna vez se aprenderá a recrear la lluvia de forma creíble?

En definitiva, una película disfrutable y de calidad, que ofrece un sano entretenimiento bien dirigido y actuado, a pesar de estar un poco “americanizado”. Una producción cuidada y realizada con esmero que gustará a los amantes del cine policiaco y reivindicación social no partidista.

 

Título: La sombra de la ley

Director: Dani de la Torre

Guion: Patxi Amezcua

Reparto: Luis Tosar, Michelle Jenner,  Vicente Romero,  Ernesto Alterio,  Paco Tous, Manolo Solo,  Jaime Lorente,  Pep Tosar.

Año: 2018

País: España

Público recomendado: adulto.

Categories: Notícies d'Esglèsia

Milla 22

Pantalla 90 (CEE) - Dm, 25/09/2018 - 9:21am

Milla 22 

Público recomendado: Jóvenes y adultos

La reivindicación de la mujer es permeable en todos los ámbitos y puede ser utilizada para empoderar una película cuando escasean otros elementos novedosos a los que agarrarse. Un ejemplo de ello lo encontramos en Milla 22, la última de Peter Berg (Día de patriotas, Marea negra, La sombra del reino…) que continua su asociación de últimos filmes con el aguerrido Mark Wahlberg (Día de patriotas, Marea negra…), beneficiosa para ambos.

Desde que protagonizara El jugador, Wahlberg no se ha prodigado en guiones dramáticos y prefiere encarnar a un héroe cada vez más comprometido con la salvar a su país de los malos, como vimos en Día de patriotas. En la que nos ocupa, lo tiene muy claro: con los terroristas, el único camino es eliminarlos por cualquier medio.

James Silva (Mark Wahlberg) es un agente de la CIA al que le encargan llevar a Estados Unidos a un funcionario, Li Noor, de un país oriental (Iko Uwais: Redada asesina, El poder del Taichi…) que tiene información sobre el robo de material radioactivo. Desde ese momento, y dirigido tecnológicamente desde la distancia por Bishop (John Malkovich: Red, Premonición, En la línea de fuego…), asumirá junto con su equipo —en el que hay dos mujeres: Alice y Sam— cumplir la misión encomendada, abordando estoicamente los daños colaterales que se van produciendo.

A las persecuciones con vehículos, se suceden los enfrentamientos en calles y edificios entre el equipo de Silva y los agentes que intentan impedir que su compatriota salga del país y que revele secretos. Este, Li Noor, es experimentado en artes marciales y ofrecerá buena muestra de sus habilidades, llegando a violencia extrema en distintos momentos del filme.

En los 90 minutos de metraje, la acción se sucede continuamente, teñida con mínimos toques dramáticos cuando empiezan a caer agentes del equipo de Silva, dándolo todo en situaciones límite, según el guion de Graham Roland.

Berg es un acendrado representante de los filmes de acción de la industria cinematográfica estadounidense, por lo que es competente en lo que hace, dando veracidad a peleas y tiroteos, aunque al utilizar un montaje paralelo, con secuencias posteriores a la acción que nos relata, puede descolocar al espectador en los primeros momentos.

Esa misma competencia en el trabajo de “eliminar enemigos”, la ostenta con soltura Wahlberg y el resto de componentes del equipo. Al dejar un final abierto, Milla 22anuncia una saga que encantará a los fans del actor norteamericano en su vertiente más expeditiva (la habitual, últimamente). Y, es muy posible, que la participación femenina en esas lides sea un componente ineludible en las próximas aventuras contra los enemigos de Estados Unidos.

Título: Milla 22
Título original: Mile 22 – USA, Indonesia
Director: Peter Berg
Guión: Graham Roland
Reparto:
Mark Wahlberg, Ronda Rousey, Iko Uwais, John Malkovich, Lauren Cohan, Poorna Jagannathan, Sala Baker, Terry Kinney, Alexandra Vino, Nikolai Nikolaeff, Lauren Mary Kim, Sam Medina, Michael Pierino Miller, Raven Wynn, Elle Graham
Duración: 90 minutos
Género: acción, aventuras

Categories: Notícies d'Esglèsia

The Rider

Pantalla 90 (CEE) - Dll, 24/09/2018 - 9:00am

The Rider 

Público recomendado: Adultos

The Rider, segundo largometraje de Chloé Zhao, trae la historia de Brady, un joven jinete de rodeo que ve truncada su carrera después de que un caballo le pisara el cráneo en un accidente.

La película trata la recuperación de Brady, sumergiéndonos en el contexto de Dakota del Sur, en un mundo de vaqueros, rodeos y testosterona. Mientras el personaje camina a través del dolor, aceptando que no podrá volver a dedicarse a su pasión, y al mismo tiempo no poder evitar sentirse llamado por ella una y otra vez, se va desgranando una historia retratada con delicadeza y preciosismo.

La cinta bien podría quedar como una historia de superación, o de padecimiento, o de denuncia de un contexto, o en un simple relato de cariz dramático. No obstante, todo esto adquiere un cariz mucho más trascendental al fusionarse la ficción con lo documental: la historia de Brady Blackburn es en realidad la de Brady Jandreau; su padre y su hermana en la ficción son interpretados por su padre y su hermana en la realidad; y su amigo Lane, otro cowboy accidentado, que vive interno en un hospital recuperándose de daños cerebrales, se interpreta a sí mismo.

The Riderresulta en un retrato delicado y con imágenes y temáticas cargados de belleza entre las fronteras del documental y la ficción. Virguerías aparte, mirada más allá de sus virtudes particulares, podría resultar una película sin grandes pasos dramáticos ni especialmente emocionante. Las interpretaciones de actores no profesionales pueden dejar mucho que desear y entorpecer la experiencia. Como acto cinematográfico en un ejercicio de fusión entre ficción y documental no deja de resultar interesante.

Categories: Notícies d'Esglèsia

Testigo de otro mundo

Pantalla 90 (CEE) - Dc, 19/09/2018 - 8:43am

Luys Coleto

***

Público recomendado: todos

Juan Pérez, 12 años de edad, finales de los 70. Algo sucedió a las afueras de Venado Tuerto, Argentina. Juan entrevió unas enigmáticas luces en el brumoso ejido y, al acercarse, experimentó un hecho que rompió, quebró y alteró su vida para siempre. Así comenzó una sinuosa cohabitación con sus tormentosas remembranzas que siguen acosando a este imperturbable gaucho, a pesar de las rocosas palabras con las que evoca lo que le sucedió para no desgarrarse definitivamente. Sueños proféticos, hipersensibilidad, incomprensión a su alrededor, retiro forzoso con sus animales y pensamientos. Más de treinta años después, seguimos intentando responder a preguntas insondables, procesos de curación y sanación ineludibles, regresión psicoanalítica (no confundir con la hipnosis) mediante. Bajo la dermis de Juan  titubean las corrientes de la herida, golpe arrebatador e ininteligible, sacudida interior de la que no se puede huir. Un encuentro con vida extraterrestre, una posibilidad verosímil, padecimiento y trauma de Juan, imborrables al día de hoy. Un enigma que descorre parcialmente el velo de Maya, una posibilidad mínima de indagar qué misterios se esconden tras el fenómeno OVNI. “A lo desconocido, lo demonizamos”, se asevera rotundamente durante la película. Con trazas frágiles de ciencia ficción, todo para nuestro protagonista central deviene inefable y, por tanto, connaturalmente irrepresentable. No nos hallamos ante un documental ufológico al uso, sino más bien nos encargamos de ir ejecutando un puzle terapéutico, ordenando piezas descangalladas, desunidas, desgajadas. Un desciframiento vital, ayudando a interpretar lo sucedido, el hiato que corta una existencia, implicando al espectador en un lance emocional que se hornea a fuego lento y que detona en la conciencia de quien se acerca a lo ignoto desde lo más recóndito de cada uno de nosotros. Y desde la mente más perspicaz. Jacques Vallée (personaje en el que se inspiró Steven Spielberg para diseñar el personaje compuesto magistralmente  por F. Trauffaut en Encuentros en la tercera fase ), que tiene una relevante importancia en la narración, afirma que “ es una película única, ya que logra transmitir la implicancia que tienen los encuentros cercanos en las personas y sus allegados. Jamás se había hecho en un entorno real y de no ficción, donde las personas que ríen o lloran en pantalla no son actores”.

 

El dilema de la sociedad moderna es que tratamos de concebir el mundo, no en términos de conciencia interna, más o menos primigenia, vetusta, telúrica, sino en el hecho de cuantificar, etiquetar y calificar lo que percibimos como el mundo externo mediante el uso de los medios científicos. La ciencia, hoy una hetaira al servicio de las ideologías, capitalistas o estatistas, nada más. La razón instrumental sólo ha llevado a pensar más y a realizar más ( saludables) preguntas. Tratamos de conocer las potencias más íntimas que crean el mundo y orientan su curso. Pero imaginamos esta esencia como fuera de nosotros mismos, no como una cosa viva, congénita a nuestra propia naturaleza. Fue el eminente sucesor de Freud, Carl Jung, quien dijo: “el que mira afuera, sueña uno que mira hacia adentro despierta”. No es malo el deseo de estar despierto, ser feliz. Evitar tantas distracciones contemporáneas, tan payasescas. Lo que perturba inauditamente es buscar la dicha personal fuera cuando sólo se puede localizar en su interior. Transitar más allá de nuestra dimensión tetradimensional (las tres espaciales y la temporal), una agudísima y vivificante idea de que el Universo pudiese ser en realidad un vasto y complejo holograma, siendo los humanos hologramas microscópicos. Nos encontraríamos con un tipo de representación de un objeto tridimensional en una superficie bidimensional, tal como aclaró Stephen Hawking. Nuestro documental, narrado con brío y donaire por el argentino Alan Stilvelman, unificaría, mediante tres líderes espirituales de comunidades guaraníes (Mbyá, Avá y Paî Tavyterã), abracadabrantemente, la teoría de Einstein de la gravedad (explica el funcionamiento del Universo a gran escala) con la teoría cuántica (revela el funcionamiento de las pequeñas partículas que componen la materia). Algunos creemos que el concepto de un Universo holográfico podría reconciliar ambas. La materia, tras la Escuela de Copenhague, no existe como tal. Seríamos, los hombres, fotogramas en movimiento, pero sin espesor “físico”real. En la película de Stivelman, los primigenios conocimientos de sabios guaraníes, que parecen haber resuelto todos los esbozos físicos y filosóficos de estos encuentros extraterrestres, nos permiten columbrar cómo Juan Pérez logra reconciliarse consigo mismo sin necesidad de desatascar las arcanos más palmarios.

En definitiva, una nueva aproximación a este fenómeno que se aleja de filmes como Curse of the Man Who Sees UFOs o I Know What I Saw, enfantizando la cavilación sobre la búsqueda de la propia identidad. Esta indagación termina disipándose por instantes y resulta, por momentos, irreal entre trazos de ficción (esos flashbacks mostrando el “encuentro”), especulaciones del director e intervenciones de terceros como el astrofísico Jacques Vallée, el psiquiatra Néstor Berlanda o los antedichos  chamanes guaraníes. Stivelmam, eso sí, sutilmente, traza una saludable frontera entre ufología y ufolatría, entre razonabilidad de vida más allá de esta bolita azul perdida en el Universo y la irracionalidad que se gastan ciertos grupos que tratan el asunto. En definitiva, la película (con una banda sonora egregia) reflexiona con sensibilidad sobre la relación del hombre con lo metafísico, su entorno macroscópico, la soledad y el padecimiento que sentirse diferente suscita.

 

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