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"Desde pequeña quería ser misionera"

La hermana Carmen Sanmartín, religiosa de la Sagrada Familia de Urgell, nació en Lleida en 1949 en una casa que ya no existe en la calle del Clot de les Monges, ahora vive en Guinea Ecuatorial y en esta entrevista nos cuenta su labor como misionera.

 

¿Por qué se hizo misionera?

Me hice religiosa porque me gustaba ser misionera. Cuando era pequeña era de la JEC y teníamos que hacer una fiesta que consistía en una obra de teatro y yo representaba el papel de la niña misionera que hablaba con una niña española. Y me gustó tanto aquel diálogo que pensé que era lo que quería ser de mayor. Me hice religiosa de la Sagrada Familia porque tenían misiones en Sudamérica y tenía el deseo de ser algún día misionera.

¿Como llegó a Guinea Ecuatorial?

Mi congregación llegó a Guinea Ecuatorial en 1986. Nosotros no teníamos ninguna misión en África. El Gobierno de Guinea comenzó a pedir a las congregaciones que nos cuidásemos de la enseñanza y de la salud. Fui por primera vez en el año 90 pero sólo en verano porque todavía estaba destinada a La Pobla de Segur. Me gustó tanto que fui durante seis veranos seguidos, del 90 al 96. Y el curso 1992-1993 me quedé todo el año para sustituir a una religiosa que estaba allá y tenía problemas de riñón. Después, también estuve del 2000 al 2013. Más tarde estuve en México dos años y medio y estaba a gusto, pero cuando me propusieron volver a Guinea dije que sí con los ojos cerrados. Desde septiembre del año pasado estoy en Niefang (ciudad de unos 5.000 habitantes en la provincia de Centro-Sur de Guinea Ecuatorial).

¿Qué tarea desarrolla en Guinea?

Nosotros en Guinea tenemos escuela pero yo estoy jubilada. Me dedico a hacer la comida cada día por la comunidad, ayudar a la gente necesitada, hacer repasos escolares a niños que lo necesitan y también hago la catequesis en la parroquia. Estoy muy a gusto, los niños son muy acogedores.

¿Cuál es la vivencia de la fe en Guinea Ecuatorial?

En Guinea Ecuatorial el 90% de la población son católicos, a las eucaristías hay mucha participación, pero viven el catolicismo junto con sus tradiciones.

¿Cuál es la situación económica?

No hay miseria. La gente vive en una economía de subsistencia, no ves los niños hambrientos como en otros países de África. Los niños están bien cuidados, sobre todo por la madre, que es quien se encarga de su educación.

¿Y la situación general del país?

Obiang es el presidente desde el año 1979. El país ha evolucionado mucho en el ámbito de infraestructuras desde la explotación del petróleo. Cuando yo llegué en 1990 estábamos en una ciudad a 300 kilómetros de Bata y tardábamos ocho o nueve horas. En cambio, en el año 2013 se asfaltar las carreteras, algo que nos parecía que era un sueño. No nos lo hubiéramos imaginado. También se han asfaltado carreteras que estaban más aisladas. Ha mejorado el suministro eléctrico, cuando llegamos no había luz, nosotros teníamos gracias a las placas solares. Ahora la luz la tenemos todo el día. Se ha hecho una central hidroeléctrica que da luz a todo el país. Ahora se está trabajando mucho en el agua potable que aún no llega a las casas.

¿Cómo es el clima social?

La gente vive de la agricultura pero hay poca industria. Hay muchas piñas, papayas, bananas y plátanos, pero no se exportan demasiado. Se habría podido aprovechar para hacer alguna industria de zumos o mermeladas. Muchos productos vienen de Gabón y Camerún. La industria del petróleo alimenta a unos cuantos pero no a todos. La gente vive de una economía de subsistencia.

¿Cuáles son los retos de futuro?

Ahora hay universidad y se ha potenciado la enseñanza. Pero los jóvenes no tienen demasiado futuro y hay mucha inmigración hacia el exterior porque ven que no hay demasiados salida. Una persona que hace una carrera sabe que allí no la podrá ejercer. Se debería apoyar a la gente joven para crear puestos de trabajo.