El pueblo de Arbeca, en la comarca de Les Garrigues y en la diócesis de Tarragona, coincidiendo con el inicio de su Fiesta Mayor, ha conmemorado el pasado 14 de agosto el 90 aniversario de la muerte martirial del beato Marià Mullerat, coincidiendo con la fecha de su martirio y con el día de su fiesta litúrgica. La parroquia de Sant Jaume acogió la Eucaristía, celebrada por el rector, Mn. Salvador Batet, con la asistencia de la familia del beato. A los pies del altar se había depositado el cuadro con las reliquias del mártir, entre las que destaca el crucifijo que llevaba siempre en el bolsillo.
El rector, en su homilía, se refirió a los mártires como testigos del amor de Cristo y destacó del beato Mullerat su vida de servicio a los demás como médico y alcalde de Arbeca, con total disponibilidad y entrega hasta dar la vida por Cristo y por los hermanos: «... el gran tesoro de su testimonio es haber sido capaz de anteponer el amor de Dios a la propia vida».
La celebración concluyó con el canto de los Gozos en su alabanza, con letra de Mn. Joan Roig, rector de Ulldemolins, y música de Mn. Valentí Miserachs, estrenados con motivo de su beatificación, el 23 de marzo de 2019, en la catedral de Tarragona:
«Por la fe, siempre nueva,
que con la vida habéis confesado:
resplandecéis como una estrella,
Marià, amigo bienaventurado...»
Posteriormente, los fieles veneraron el cuadro-relicario del beato, que fue trasladado a continuación a la capilla de los Santos Cosme y Damián, patronos de los médicos, que la familia Mullerat erigió, terminada la Guerra Civil, en honor del doctor Mullerat. En esta capilla se veneran las reliquias del mártir, junto con una fotografía suya enmarcada, conmemorativa de su beatificación.
Marià Mullerat nació en Santa Coloma de Queralt en 1897. Licenciado en Medicina, fue destinado en 1921 a Arbeca para ejercer como médico y atender también a los pueblos de La Floresta y Puiggros, ambos de la diócesis de Lleida. En Arbeca, Mullerat contrajo matrimonio con Dolors Sans y estableció allí su hogar. En 1924 fue elegido alcalde, cargo que ejerció hasta 1930. Respetado por sus conciudadanos, trabajó siempre en favor de una convivencia pacífica y por el bienestar del pueblo. En todo momento procuró dar testimonio de un cristiano íntegro.
La mañana del 13 de agosto de 1936 fue sacado violentamente de su domicilio para ser llevado al Pla, a tres kilómetros de Arbeca, donde fue asesinado junto con otros cinco detenidos. Una cruz de piedra recuerda todavía hoy el lugar del martirio del doctor Mullerat y de sus otros cinco compañeros.
Jordi Curcó