Las calles del Centre Històric de Lleida han vivido, un año más, una de las tradiciones más antiguas de la ciudad, la romería de los fanalets de Sant Jaume. Miles de personas han desafiado el fuerte calor, a pesar de la avanzada hora de la tarde, y han acompañado la imagen del apóstol durante todo el recorrido, en que también han participado los diferentes elementos del seguicio festivo leridano: los gigantes, cabezudos, cavallets y bastoners.
El momento culminante de la romería, que se ha iniciado en la Rambla Ferran, ante la iglesia del Carmen, ha sido a su paso por el Peu de Romeu, sede de la Agrupació Ilerdenca de Pessebristes y espacio donde se conserva el conjunto escultórico. En la esquina de las caller Major y Cavallers, se ha lanzado una lluvia de pétalos sobre el santo que, según la leyenda, se clavó una espina en el pie en ese punto mientas iba de camino a Santiago de Compostela. Entonces, según la tradición, fueron los ángeles quienes le iluminaron con unos farolillos para que pudiera extraerse el pincho.
El obispo Daniel ha acompañado toda la procesión, que ha finalizado ante la concejalía de Cultura.