Las Cáritas Diocesanas de Lleida, Solsona y Urgell han presentado este miércoles la Memoria 2025 en un acto celebrado en el Institut d’Estudis Ilerdencs de la ciudad de Lleida. Las entidades han advertido que, pese a los indicadores macroeconómicos positivos, la realidad social continúa mostrando una situación preocupante en la que cada vez más familias viven procesos de pobreza permanente en el tiempo y tienen dificultades para recuperar una estabilidad mínima que les permita salir adelante en su día a día.
Tal como ha destacado la directora de Càritas Urgell, Marta Fortuny, «no estamos ante una pobreza puntual o coyuntural; cada vez hay más familias que encadenan años de vulnerabilidad sin poder recuperar una estabilidad mínima». Durante 2025, las tres Cáritas han atendido a 8.735 personas y han llegado a más de 15.000 personas beneficiarias, una cifra que representa un incremento cercano al 10 % respecto al año anterior.
Asimismo, el presupuesto que las Cáritas de Lleida, Urgell y Solsona han destinado a la acción social y a los proyectos de inclusión ha ascendido a prácticamente 9,5 millones de euros. Detrás de estos datos hay personas y familias que acumulan años de vulnerabilidad y que necesitan un acompañamiento sostenido para poder reconstruir su proyecto de vida. Un acompañamiento que durante 2025 ha sido posible gracias a una red formada por 55 puntos de atención, 1.161 personas voluntarias y 64 profesionales contratados repartidos por las tres diócesis.
Más de 6.600 personas han necesitado ayuda para cubrir necesidades básicas
Uno de los datos que más preocupa a Cáritas es el aumento de las situaciones de pobreza extrema. Durante 2025, un total de 6.612 personas han necesitado apoyo para cubrir necesidades básicas como la alimentación, el alquiler o los suministros. Esta realidad ha obligado a las entidades a incrementar las ayudas económicas directas hasta los 1.080.060 euros, casi 200.000 euros más que el año anterior.
Según ha explicado Marta Fortuny, «hablamos de personas que tienen que elegir entre pagar el alquiler, llenar la nevera o pagar los suministros», una situación que condena a muchos hogares a una «supervivencia permanente» y genera un importante desgaste económico, emocional y social.
La vivienda y la pobreza laboral, factores de exclusión
Las tres Cáritas diocesanas señalan el acceso a la vivienda como uno de los principales motores de la exclusión social. El encarecimiento de los alquileres y la falta de vivienda asequible obligan a muchas personas a vivir en habitaciones realquiladas, viviendas masificadas o en condiciones inadecuadas.
Paralelamente, crece el fenómeno de la pobreza laboral. A pesar de tener empleo, muchas personas no consiguen cubrir sus necesidades básicas ni acceder a una vivienda digna. Durante 2025, las tres Cáritas han acompañado a 1.975 personas en programas de inserción sociolaboral, facilitando 115 contratos de trabajo a través de sus empresas de inserción.
Por este motivo, para generar oportunidades reales de inclusión, Cáritas ha destinado casi 5,4 millones de euros a sus empresas de inserción, fundaciones laborales y centro especial de trabajo, más de medio millón de euros por encima del año anterior. Este modelo permite combinar la actividad económica con la inserción laboral de personas en situación de vulnerabilidad.
Infancia, familias y mundo rural, vulnerabilidades menos visibles
Las entidades también han puesto el foco en los niños, niñas y jóvenes que crecen en contextos de fragilidad. Durante 2025, 1.644 personas han participado en programas de familia e infancia, de las cuales 744 eran niños, niñas y adolescentes.
Al mismo tiempo, Cáritas alerta sobre una realidad a menudo invisible, como es la pobreza en el mundo rural. La dispersión geográfica, la falta de servicios, las dificultades de movilidad y la soledad no deseada —especialmente entre las personas mayores— agravan las situaciones de exclusión en muchos municipios del territorio.
Un nuevo pacto social
Durante la presentación, los responsables de las tres Cáritas han reclamado una respuesta colectiva ante los factores estructurales que perpetúan la exclusión social. Inspirándose en las conclusiones del informe FOESSA, han advertido que la sociedad actual es económicamente más próspera, pero también más desigual, fragmentada y vulnerable ante la ansiedad y la incertidumbre. En este sentido, el director de Càritas Diocesana de Lleida, Rafael Allepuz, ha advertido que «la exclusión social no es un accidente individual, es el reflejo de las desigualdades estructurales» y ha reclamado un nuevo pacto social que refuerce las políticas públicas de protección e inclusión.
Las entidades han hecho un llamamiento a reforzar las políticas públicas de protección social, a combatir los discursos que estigmatizan a las personas más vulnerables y a impulsar un nuevo pacto social basado en la solidaridad, la justicia social y la defensa de la dignidad humana. Allepuz también ha hecho un llamamiento a preservar la cohesión social y a rechazar los discursos que estigmatizan a las personas vulnerables: «No podemos normalizar discursos y comportamientos contra la dignidad humana».
La presentación se ha cerrado con una apelación a la esperanza y a la construcción de comunidad, en sintonía con la campaña del Corpus de este año, que lleva por lema: «Elige amar, elige comunidad».