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El obispo Daniel Palau profundiza en la dimensión espiritual y humana de Gaudí

En la Universitat Catalana d'Estiu de Prada
24/08/2026
Actualitat
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El obispo de Lleida, Daniel Palau, participó el pasado 22 de agosto en una mesa redonda dedicada a Antoni Gaudí, arquitecto, hombre de fe y catalanista, en el marco de la 58.ª edición de la Universidad Catalana de Verano, celebrada en Prada de Conflent. La sesión, titulada Antoni Gaudí, arquitecto, hombre de fe y catalanista. A los 100 años de su muerte, reunió también al arquitecto reusense Josep M. Adell, de la Universidad Politécnica de Madrid; al periodista Joan Safont, y a Joan Amorós, presidente del Movimiento Gaudí. En su intervención, recogida por Xavier Pete, de la Agencia Flama, el obispo profundizó especialmente en el sentido religioso y espiritual de la obra gaudiniana.

El obispo Daniel rechazó una lectura superficial del franciscanismo de Gaudí y afirmó que «no es anecdótico, sino radical». Según explicó, en el pensamiento del arquitecto existe una voluntad constante de ir a lo esencial, de asumir la pobreza y de aceptar la realidad humana tal como es.

El obispo encontró en el trencadís una metáfora especialmente significativa para entender esta mirada. «Se aprovecha de todo, cada pieza es importante», explicó. Cada fragmento conserva su propio valor y, al mismo tiempo, participa en una composición más amplia. Esta imagen le permitió trasladar la arquitectura de Gaudí al terreno de la persona: «Redescubrimos todos y todas en Gaudí una belleza única —reconoció—, la de cada persona, la de ser personas».

Mons. Palau remarcó que Gaudí propone la construcción de un templo, pero que existe otro templo todavía más importante: la persona humana. Su opción por la pobreza no sería, así, una excentricidad, sino una manera de situarse ante la realidad. Gaudí aparece, en este sentido, como un místico que no se aleja del mundo, sino que lo transforma a través de la construcción.

«Los místicos apuntan hacia el amor», afirmó el obispo, antes de formular su propio deseo: «Yo sueño con una Iglesia que apueste por el amor, por los demás y por la vida». Una reflexión que conectó con una de las ideas que recorrió el conjunto de la mesa redonda: la necesidad de poner siempre primero el amor y después la técnica.

Se puede leer el artículo completo en este enlace.

Previamente, el obispo Daniel celebró la Santa Misa en la parroquia de San Pedro de Prada.

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